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podcasts
feb
07
2012

Donde no hay comunicación, crece la intolerancia

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Hogares homosexuales, excelente ambiente para criar niños

Los profesores de psicología Enrique Arranz y Alfredo Oliva acaban de elaborar un estudio donde se demuestra la idoneidad de los hogares homosexuales para la formación de los niños.

Las inapelables conclusiones de la disertación han levantado ecos y polvaredas en círculos de escapulario y golpe en pecho. 
Así, el documento de ambos expertos desvela que la familia tradicional no se debe imponer ni es la mejor para el desarrollo psicológico de un niño. Muy al contrario, el equilibrio mental de un niño no se deriva de las inclinaciones sexuales de sus mayores sino del ambiente que reine en su hogar.

Por otra parte, conviene destacar que el sistema económico que fomenta la desregulación y la ausencia de derechos laborales supone un ataque a la familia tradicional. En este sentido, tanto el padre como la madre han de trabajar y, en la mayoría de los casos, padecen horarios partidos y lejanía de los centros de trabajo.

Y, “curiosamente”, los autodenominados defensores de la familia tradicional suelen ser paladines del sistema económico que más la perjudica.

En un derroche de lógica, el estudio señala que el ambiente idóneo para el crecimiento del niño es donde se sufran menos situaciones de estrés y se perciba una mayor calidad en las relaciones familiares.

Lo anterior desprende tanto sentido común que resulta difícil cuestionarlo desde otro ángulo que no sea el fanatismo. Pero los siglos bajo la sinrazón de la férula católica no predisponen a razonamientos científicos como los de Arranz y Oliva.

En una línea metódica, el estudio analizó 214 familias, divididas en seis estructuras: 39 tradicionales, 39 monoparentales, 31 homoparentales, 31 reconstruidas tras relaciones fallidas, 35 con hijos de parto múltiple y 35 adoptivas.

Pues bien, las parejas homosexuales (la mayoría formadas por mujeres) crearon entornos familiares calificados de excelentes. También alcanzaron alta nota las familias adoptivas, toda vez que nos encontraríamos ante hijos muy deseados que, en ocasiones, pertenecían a otras razas lo que generaba un flujo de tolerancia y derrumbe de prejuicios.

A su vez, los hijos criados en familias homosexuales destacaron por su equilibrio psicológico y un sentido vital y estimulante de la existencia. De este modo, los hogares homosexuales constituían un ejemplo de transmisión de valores democráticos, diálogo, tolerancia y ausencia de autoritarismo. ¿Aspectos negativos? Fundamentalmente el rechazo social.

Pero el desaliento que provoca la intolerancia y rechazo de los fanáticos bien puede compensarse por la existencia de científicos como Arranz y Oliva.

Gracias a personas así podemos esperar que, algún día, la solidaridad, la razón, la ciencia y el pensamiento libre se impongan sobre los prejuicios, miedos, complejos, fobias y cuentos de viejas.

Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor 22/03/2010