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La integración social de los inmigrantes exige una disposición positiva por nuestra parte, en tanto que sociedad de acogida y receptora, que garantice una relación armónica de los diferentes colectivos y respetuosa de sus valores culturales, religiosos y de su dignidad y derechos como personas.
En este sentido, los medios de comunicación y los profesionales de la información juegan un papel determinante en la creación de una imagen colectiva que se va creando de la inmigración en general y de las diferentes minorías étnicas en particular, siendo de particular relevancia su papel en la contribución al freno del desarrollo de la xenofobia y el racismo que tiene en estos colectivos a unos de sus principales víctimas.
Sin duda alguna la integración multicultural de los emigrantes es el desafío de los 90 y aunque este sea un objetivo obvio en el horizonte ético de toda institución responsable, no es menos cierto que las dificultades para alcanzarlo son más que notables. En la base está esa percepción dicotómica entre el NOSOTROS y los OTROS, percepción heterófoba que abre camino a todo tipo de categorizaciones, estereotipos y prejuicios que alimentan la discriminación y rechazo al extranjero y al diferente. El estereotipo y el prejuicio etnocentrista, a veces no conscientemente, fluyen en nuestros textos y discursos, en la producción de información, en los espacios de opinión o entretenimiento de los medios de comunicación, incluso en áreas de cultura o deportes donde se filtra a través del lenguaje estereotipado o del discurso prejuicioso haciendo un flaco servicio en la integración multicultural que requiere la perspectiva de una Europa pluriétnica y mestiza que es ya una incipiente realidad.
LAS INSTITUCIONES INTERNACIONALES RECUERDAN EL PAPEL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
En efecto, tanto las Naciones Unidas como la UNESCO, tempranamente llamaron la atención sobre la contribución de los medios a la diversidad cultural y a la lucha contra la xenofobia o la discriminación racial. Este es el caso del Convenio Internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial, declarado por las Naciones Unidas en 1965, donde además se mencionaba que el derecho a la libertad de opinión y expresión comprendía la posibilidad que deben de tener las minorías de organizar, planificar y distribuir su propia información y producir sus propias imágenes y en consecuencia, de reformular su posición en la nueva sociedad.
También la UNESCO en 1978, formuló una Declaración sobre los principios fundamentales relativos a la CONTRIBUCIÓN DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS al fortalecimiento de la Paz y la Compresión Internacional, a la promoción de los Derechos Humanos y a la lucha contra el racismo, el apartheid y la incitación a la guerra. De igual manera, el Consejo de Europa ha organizado conferencias sobre “los migrantes, medios de comunicación y diversidad cultural” y el Parlamento Europeo ha recogido esta preocupación en diferentes declaraciones y ocasiones.
Es importante detenerse en tres ocasiones significativas. La primera de ellas fue la realización por parte de la Comisión de investigaba el racismo en Europa presidida por el eurodiputado Dimitrios Evrigenis, cuyo Informe Final fue presentado en diciembre de 1985. En este Informe, se menciona la responsabilidad moral de los medios de información en la prevención de los fenómenos racistas y su posibilidad de abrirse al mundo y provocar la curiosidad y el respeto hacia las culturas extranjeras, así como la oportunidad de debate democrático que a través de tribunas puede ser posible. No obstante , el informe recoge graves reproches, como el favorecimiento de las culturas sociales dominantes, la frecuente dramatización de la información que distorsionan la realidad que explican, a riesgo de provocar el desprecio, la incomprensión y la animosidad. El Informe menciona que se desvía la información sobre las minorías, ya que se refieren dominantemente a las fechorías en que algunos miembros están implicados, presentando de modo incompleto los problemas de dichas comunidades y olvidando casi totalmente los logros realizados por estas.
El Informe Evrigenis concluía al respecto que era importante llamar la atención a los responsables de la información a todos los niveles sobre la importancia de la función que desempeñan los grandes medios de comunicación en la eliminación de los perjuicios raciales y en la promoción de la armonía en las relaciones entre las comunidades que viven en Europa, asegurando una representación justa de las comunidades minoritarias en los mecanismos de información.
Este reclamo de una ética profesional en la industria de la información sobre el tratamiento de las minorías en los medios y de su representatividad, eran abordados nuevamente en 1989 por la Comisión de Investigación del Racismo y la Xenofobia que presidiría el eurodiputado Glyn Ford.
El Informe Ford hacía un análisis más minucioso sobre el papel de los medios de comunicación de masas en la eliminación de los prejuicios raciales y la promoción de las relaciones armoniosas entre las distintas colectividades que residen en Europa. En este informe se describen las informaciones e imágenes que sobre las minorías étnicas se ofrecen en la mayoría de los medios europeos, preguntándose qué imagen tienen estas de la sociedad en la que viven y que imagen tienen de la posición que se les adjudica en la sociedad. Finalmente hay un tercer aspecto particularmente revelador respecto a la información que producen las minorías étnicas y su papel en los medios. Las conclusiones del Informe Ford no pueden ser más claras y contundentes:
1.- Son frecuentes las imágenes y estereotipos racistas en los medios. 2. No está prácticamente difundida la información dirigida a las minorías, especialmente en sus lenguas maternas. 3.- Los medios participados por minorías étnicas suelen ser MARGINALES no teniendo acceso a una distribución por canales normales.
Por tanto, la consecuencia con la que concluye el Informe Ford es que las posibilidades de poner en tela de juicio las imágenes racistas por un lado y de desarrollar una cultura de la comunidad diversa y viva por otra, es INEXISTENTE.
El Informe Ford, finalmente, realiza una recomendación en donde pide llevar a cabo un campaña de sensibilización dirigida a los profesionales de los medios de comunicación sobre la importancia de su papel en la eliminación de los prejuicios raciales y xenófobos, especialmente a través del tratamiento adecuado de las noticias.
También en abril de 1993; un nuevo informe del Parlamento Europeo, coordinado por De Piccoli, recordaba el papel de los medios de comunicación en la lucha contra el prejuicio racial y pedía a los Estados miembros que establecieran CODIGOS de CONDUCTA de la INFORMACIÓN para que haya una libertad de expresión y de prensa completa pero responsable. En este sentido algunos países tienen códigos deontológico de la profesión periodística que abordan resueltamente el tema y aquí en España, el Código Deontológico del Colegio de Periodistas de Catalunya reclama en su artículo 12 “Actuar con especial responsabilidad y rigor en el caso de informaciones u opiniones con contenidos que puedan suscitar discriminaciones por razones de sexo, raza, creencia o extracción social y cultural, así como incitar al uso de la violencia, evitando expresiones o testimonios vejatorios o lesivos par la condición personal de los individuos y su integridad física y moral”.
EL PREJUICIO XENÓFOBO Y RACIAL EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Para abordar el problema de la construcción de estereotipos y prejuicios en los medios de comunicación es importante tener presente dos planos del mismo; tanto en la producción de informaciones y mensajes en los medios, como en el uso del lenguaje y contenido semántico, la presencia de una base discriminatoria está latente.
La tetralogía puesta de moda por Le Pen, Inmigración-inseguridad-delincuencia-desempleo para los autóctonos, está presente en los medios de comunicación casi de manera automática.
Podemos observar que el fenómeno de la emigración aparece en los medios casi siempre asociado a situaciones conflictivas, delincuencia, siniestros, intervenciones policiales o brotes de rechazo social. Si agrupasemos el volumen de informaciones y mensajes producidos en los medios lo más probable es que temas relacionados con detención y control de inmigrantes, tráfico y muertes de inmigrantes, medidas y política de inmigración de la administración española y de la CEE, fueran notoriamente el grueso del volumen de informaciones; el siguiente paquete informativo de mayor peso relativo sería el de la violencia sobre inmigrantes, actuaciones delictivas por estos realizadas, así como agresiones “ultras” contra ellos cometidas.
También podemos observar que la emigración recogida en los medios de comunicación, es la llamada “pobre”, aunque no siempre sea ilegal, que refuerza imagen de marginalidad y el mensaje dominante de que “vienen a cubrir trabajos que los españoles no hacen”. Los sondeos, estadísticas y reportajes apuntan al mensaje de que “no son demasiados todavía” y con ello se cae en la reproducción de la idea de que algún día podrían serlo.
En cualquier caso del fenómeno de la emigración en los medios aparece mayoritariamente ligado a la idea de que es un PROBLEMA y a veces hasta una AMENAZA pues genera problemas de orden público.
Por el contrario podemos destacar la escasa labor divulgativa en los Medios de los derechos de los emigrantes; su práctica inexistencia en temáticas tales como los relativos a la familia, vivienda, condiciones de trabajo, derechos políticos y sociales.... y esto se agrava dado su escasa o nula presencia directa en las informaciones emitidas, donde las fuentes suelen ser oficiales, policiales, vecinales y en el mejor de los casos de organizaciones de tutela o humanitarias, pero raramente por los propios emigrantes y sus asociaciones.
Tampoco se recogen casos de integración o convivencia, la solidaridad con los emigrantes solo existe marginalmente en los medios y en el mejor de los casos aparecen tratamientos instrumentales, “necesitamos a los inmigrantes” o tratamientos paternalistas, “hemos de atenderles, viven una desgracia”, en ambos casos, las minorías étnicas aparecen dependiendo de la buena voluntad de los grupos mayoritarios.
Resta aún llamar la atención sobre la dicotomía en el tratamiento de este tema observada en los medios; se observa una posición en columnistas, opinión, nacional... donde se denuncia la discriminación y reivindica la condición de seres humanos para estos colectivos discriminados, y de otra parte en las informaciones día adía, se recogen en titulares, opiniones y juicios de valor, expresiones y mensajes implícitamente discriminatorios, amplificando a veces la opinión de personas o colectivos en conflicto con los emigrantes.
La información espectacularizada, que busca el impacto del titular resaltando lo espectacular, obviando lo profundo y contradictorio, la información parcializada, que presenta una parte del problema y olvida su aspecto global, la información institucionalizada mente oficial, que se olvida de las otras fuentes como pueden ser las ONG,s o los propios emigrantes, la información estereotipada o negativista que les presenta como un problema... esta información a la postre está agravando las ya de por si difíciles condiciones de existencia de los colectivos inmigrantes y lo que es más grave puede sostener la tetralogía mencionada anteriormente, en la desgraciadamente se apoya el resurgimiento de la xenofobia.
No podemos dejar de mencionar la presencia también en el discurso e imágenes, de un racismo semántico y a veces muy popular, preexistente en la sociedad y que se filtra y reproduce, amplificándolo, en la dinámica cotidiana de los medios. Ese es el caso del uso del lenguaje, donde el recurso a la “raza” se menciona para calificar desde un automóvil (“es un auténtico coche de raza”) hasta en lo equipos deportivos, pasando por los artistas. Nuestro racismo semántico cotidiano se manifiesta en expresiones como “trabaja como un negro”, “hace el indio”... y muchas otras presentes en chistes y humorismos que se reproducen en los programas televisivos de variedades o en los radiofónicos de entretenimiento, por poner un ejemplo.
La subalternidad reflejada en las películas y series de televisión, tienen una importante expresión en las series continuas de niños negros adoptados, pero en general no solo en estos detalles, el conjunto de las industrias culturales que alimentan a los medios, como sucede con la música, el cine y la publicidad, reproducen elementos culturales discriminatorios; en el estilo léxico, en la retórica en los reportajes, encontramos metáforas, rimas, comparaciones que muchas veces son enfatizadoras negativas del marginado.
Concluyendo, estamos convencidos, al igual que las instituciones europeas e internacionales que anteriormente mencionamos, de la importancia decisiva de los medios de comunicación en la integración intercultural de los colectivos étnicos, de su papel esencial que junto con la educación, han de preparar a la sociedad para esta convivencia multiétnica necesaria y democrática. Allí donde no hay comunicación adecuado, se instala y abona el campo de la incomprensión al otro, al diferente, de la ausencia de EMPATIA, y ello posibilita el caldo de cultivo adecuado para la producción de estereotipos y prejuicios, y por tanto de intolerancia.
Nuestro punto de partida supone llamar la atención sobre el problema, abrir el debate y diseñar propuestas para intervenir, construyendo espacios de diálogo constructivo entre profesionales y medios, así como ONG,s y asociaciones de emigrantes. El horizonte está definido, la comunicación es el principal medio para construir la solidaridad y este es el desafío fundamental de fin de siglo.
Esteban Ibarra Presidente Movimiento Contra la Intolerancia
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