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Lejos está la atleta jamaicana del nivel físico que la llevó a cosechar 29 medallas en los grandes torneos. El tiempo, al fin y al cabo, pasa para todos. Pero mucho más lento para las piernas de Ottey. Su última carrera de 100 metros se remonta al año 2008, cuando firmó un registro de 11,60 segundos. El pasado invierno bajó de los ochos segundos en los 60 metros (7,66).
Exigir resultados a una deportista que lo ha ganado todo (o casi, ya que nunca logró llevarse una medalla de oro de unos Juegos Olímpicos), y que a sus 50 años demuestra unas ganas bárbaras para competir al máximo nivel es una osadía. Pero es ella misma la que se autoexige, la que se obliga a ponerse a prueba ante una pléyade de jóvenes atletas. Ante el mismísimo paso del tiempo.
Lleva seis años corriendo con la elástica de Eslovenia, después de que dejara la selección jamaicana tras unos roces con sus compañeros de equipo. Su marido y entrenador, Srdjan Djordjevic, tiene la culpa del destino elegido, a miles de kilómetros de su Jamaica natal. Entrena en California, y se estrenó con Eslovenia en las Olimpiadas de Atenas.
11,41 segundos con 46 años
Hace cuatro temporadas, cuando contaba con 46 años, ya participó en la prueba de 100 metros del Europeo de Gotemburgo. Esta vez sin relevos. A pelo. Se codeó con participantes de hasta 15 años de edad, y logró avanzar hasta las semifinales, con un tiempo de 11,41 segundos. No pasó a la final, aunque logró un récord mundial para atletas de más de 45 años: ninguna otra mujer en la historia había logrado bajar de los 12 segundos.
Ottey ha competido en siete ediciones de los Juegos Olímpicos, la primera la de Moscú, en 1980, donde ganó una medalla de bronce con apenas 20 años. El bronce, un metal que le perseguiría durante la década de los '80 y los '90 y que le impondría el sobrenombre de 'Miss bronce'.
Logró bajar en 67 ocasiones de la barrera de los 11 segundos en la distancia de 100 metros, la última en el año 2000, a la edad de 40 años. Figura en las primeras posiciones de mejores marcas de la historia, con tiempos de 10,74 y 21,64 segundos (cuarta mejor marca en los 100 metros y tercera en los 200).
Entre sus mayores éxitos destacan las medallas de oro en 200 metros en los Mundiales de Stuttgart 1993 y Gotemburgo 1995. Se enfrentó a una acusación de 'dopping' antes de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 que la apartó de la mayor cita del atletismo mundial pero posteriormente la Federación Internacional de Atletismo levantó la sanción de dos años que pesaba sobre ella porque el laboratorio del COI en Lausana había manipulado de forma inadecuada su muestra de orina.
Pero su mayor pena fue la de no conseguir ninguna medalla de oro en el hectómetro, ni en Mundiales ni en Juegos Olímpicos. Para el recuerdo quedan finales como las de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 o Atlanta 1996, o la de los Mundiales de Stuttgart de 1993, en la que la estadounidense Gail Devers le arrebató el ansiado oro por milímetros (ver vídeo). Merlene Ottey, un nombre propio de la historia del atletismo.
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